lunes, 21 de junio de 2010

proyectos DUBAI







Los petrodólares financian locuras arquitectónicas en Dubai
Algunos rascacielos son altos y delgados. Algunos son anchos y con curvas. Pero en Dubai, una ciudad loca por los rascacielos, el más reciente sueño arquitectónico son las torres giratorias.
12 Abr 2007 | THE WALL STREET JOURNAL

D
os proyectos, un edificio residencial de 30 pisos y un hotel girarán, literalmente, sobre sus propios ejes. Como si fueran restaurantes giratorios a toda velocidad, estas torres darán a sus ocupantes una vista en constante cambio de la extraña y moderna ciudad de Dubai.

Es difícil decir si se trata simplemente de un sueño arquitectónico o de proyectos que se harán realidad. Aunque con todo lo que ya se ha construido en Dubai, cualquier cosa parece posible mientras los precios del petróleo sigan en alza.

Dubai se ha convertido en un taller para los arquitectos, donde los petrodólares han financiado algunos de los proyectos más excéntricos del mundo. Un archipiélago artificial con forma de mapa del mundo y un lujoso hotel bajo el agua son sólo dos ejemplos.

La fiesta de los edificios en Dubai es impulsada por inversiones masivas del gobierno y de dinero de inversionistas del Medio Oriente que buscan poner su riqueza petrolera en bienes raíces.

David Fisher, un arquitecto italo-israelí ha soñado con un edificio de 68 pisos, una combinación de hotel, apartamentos residenciales y oficinas en la que cada piso gira independientemente, creando una forma arquitectónica de cambio constante.

Los ocupantes de los cinco pisos superiores podrán controlar la dirección y la velocidad con un control remoto activado por voz.

El resto de los pisos serán programados por el arquitecto o el administrador del edifico. Debido a que cada piso se mueve independientemente, la forma del edificio está en constante cambio.

Cada piso será construido en forma de rosquilla y estará unido a un núcleo central tradicional que podrá alojar a los ascensores, escaleras de emergencia y otros servicios.

Turbinas de viento puestas en espacios entre las donas generarán electricidad, aunque no se sabe cuánta. Los pisos girarán lentamente, para no causar malestar a los ocupantes. "Son seis metros por minuto. Es bastante lento", dice Fisher. Una vuelta entera durará 90 minutos.

Para algunos, esta clase de diseños son una señal de un apocalipsis arquitectónico.

"Me enferma", reconoce Eugene Kohn, director de Kohn Pederson Fox, una firma reconocida por diseños modernistas. "Algunos de estos edificios van a ser absurdos".os p

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